Cuando yo era niño -y los que tienen una fecha de nacimiento similar quizás estén de acuerdo- sabía algunas cosas que eran verdades absolutas:
- Que durante la noche de hoy, después de haber visto la Cabalgata de los Reyes Magos recorriendo las calles de la ciudad, éstos llegarían a mi casa a dejar los juguetes que habíamos pedido mis hermanos y yo.
- Que el Cartero Real que se sentaba a las puertas de El Corte Inglés, era al que había visto llegar en helicóptero al campo del Betis o del Sevilla y se había encargado de recoger mi carta y hacerla llegar a los Magos.
- Que a uno de estos Magos tendría la suerte de verle de cerca sentado en su trono, así como hablar con él, en la puerta de la juguetería “Los Reyes Magos” de la calle Cuna y con el que además me haría una foto.
- Que este Mago estaba allí, según me contaban y yo creía, porque iba a esa tienda a por los juguetes que los niños habíamos pedido.
- Que los Pajes Reales andaban durante todo el mes de diciembre por los tejados, viendo si de verdad me portaba bien, hacía los deberes y me comía todo lo que mi madre me servía en el plato.
Nada más. Y todo lo tenía muy claro.
Desde hace unos años imagino que los niños o tienen un “cacao mental” mayúsculo o bien no cuentan con la dosis de ilusión que teníamos hace años. Me explico.
Pónganse por un momento en la piel de un niño. Si los Reyes Magos han llegado a Sevilla, van a repartir juguetes toda la noche y después van a marcharse… ¿cómo que en cada barrio vuelven a estar mañana por la mañana montados en otras carrozas?
¿Se han parado a pensar la cantidad de Carteros Reales, Heraldos, Pajes y Reyes Magos anticipados que tenemos durante las últimas semanas? No existe asociación vecinal, club deportivo, hermandad, parroquia o similar que no cuente con un personaje de estas características. Y además ¿por qué todos son negros de piel? Ojo, no entiendan esto como un comentario racista, nada más lejos de la realidad, sino como un mero comentario anecdótico.
Y de los beduinos ¿qué me dicen? ¿quién no es beduino en esta ciudad? ¿quién no se ha vestido estrafalariamente de rojo, verde o amarillo y se ha pintado la cara de negro? Por cierto, ¿quién ha dicho que los beduinos son negros de piel?
Todo esto se está saliendo de madre. Los Reyes Magos, que son tres, sufren cada año una multiplicación similar a la de los panes y los peces. Me pregunto qué se preguntarán los niños. Qué pensarán de todos esos anuncios de heraldos, pajes y carteros aficionados, de ese sin fin de cabalgatas con la mañana del día 6, de tanto personaje de piel oscura suelto por la ciudad transformado en saltimbanqui circense, de esos reyezuelos adelantados a sus días… ¿Qué pensarán los verdaderos protagonistas de todo esto, que son los niños?
No estoy en el caso de tener que lidiar con las preguntas de ninguno de ellos, pero si así fuera, creo harto difícil explicar lo que no tiene, para mí, una explicación medianamente lógica, ni una respuesta adecuada para la lógica ilusionante de los niños. Que son niños, pero no tontos. Es más, son listos como el hambre.
Y todo esto sin meternos a deliberar sobre el gordinflón de barbas y vestido de rojo que desde hace años se nos cuela en nuestras casas y nuestras vidas cuando llega la Navidad, gracias a la influencia de Coca Cola y de los americanos.
De ese, mejor ni hablamos.
FELIZ NOCHE DE REYES
PD.: ¿Han sido buenos?
Etiquetas: beduinos, cartero real, heraldo, papa noel, Reyes Magos




Como prometí y antes de que lleguen sus Majestades, me voy a la cama YA, leí los dos que debías hace tiempo.
Como siempre magistral, a mi forma de ver, parte hemos comentado hace un rato.
Personalmente ya me han traido algo los Magos de Oriente, y ha sido, compartir la ilusión de nuestros niños con vostros, NUESTROS AMIGOS, un año más.
No cambies la dinámica para tenernos informados del día a día.
Espero que los Tres protagonistas de hoy, te dejen la esencia de todo lo que pedimos de corazón.
Un abrazo a los dos y “te debo un libro” (el Chino tiene la culpa).
JR
Aquí soy radical: como las navidades de los pueblos no hay nada. Las capitales en las fechas navideñas asfixian mientras que los pueblos se revitalizan. Y si hablamos ya del día de reyes y de la cabalgata…
Mis navidades, como las de toda mi familia, son 100% valverdeñas y me encantan. Por cierto, se conservan en mi pueblo por estas fechas unas tradiciones preciosas
Un beso, Miguel.